Mejor plazo de hipoteca
13/02/2026
Elegir entre 20 o 30 años no es simplemente optar entre “una cuota barata vs. una cuota cara”; es una decisión fundamental entre liquidez inmediata y el costo total de por vida. A 20 años pagarás una cuota mensual más alta, pero reducirás significativamente los intereses y saldrás antes de la deuda.
A 30 años la cuota es más baja, lo que facilita la aprobación y ofrece un respiro al flujo de caja; pero el precio final del préstamo se incrementa considerablemente. A continuación, comparamos los números, los perfiles ideales y exploramos una estrategia híbrida (30 años + prepagos) para equilibrar el flujo mensual y el costo total.
¿Qué cambia al elegir 20 vs. 30 años? (cuota, intereses, riesgo)
● 20 años: más alta. Exige mayor esfuerzo financiero mensual.
● 30 años: más baja. Facilita la aprobación y el manejo diario del presupuesto.
● 20 años: pagas mucho menos durante la vida del crédito.
● 30 años: terminas pagando bastante más debido al plazo extendido.
● 20 años: el capital crece más rápido; sales antes de la deuda.
● 30 años: capitaliza lento al inicio; tardas más en “hacer patrimonio”.
● 20 años: mayor presión mensual; menos margen ante imprevistos.
● 30 años: mejor colchón de caja; menor probabilidad de atrasos.
● 20 años: menos tiempo expuesto; menor riesgo acumulado.
● 30 años: más años expuesto a posibles revisiones o variaciones de tasa.
● 20 años: menos flexible si tu flujo de caja es justo.
● 30 años: puedes prepagar capital y acortar el plazo efectivo sin perder el beneficio de la cuota baja.
● 20 años: puede complicar el cumplimiento del ratio cuota/ingreso.
● 30 años: ayuda a cumplir las políticas de esfuerzo (28–35%).
● 20 años: ahorras intereses, pero te queda menos para invertir cada mes.
● 30 años: si inviertes la diferencia de cuota disciplinadamente, puedes compensar parte del mayor interés total.

● Ingreso estable + buen colchón: si tu esfuerzo (cuota/ingreso neto) se mantiene <30–35% incluso a 20 años.
● Prioridad: costo total. Buscas pagar el mínimo interés posible y salir antes de la deuda.
● Capacidad de prepagar: tienes bonos, comisiones o excedentes recurrentes para adelantar capital.
● Construir equity rápido: amortizas velozmente y reduces el riesgo de tasa a largo plazo.
● Liquidez primero: necesitas una cuota cómoda para calificar o vivir sin ahogos.
● Ingresos variables: tienes meses altos y bajos, por lo que prefieres un margen de maniobra.
● Ahorro paralelo: quieres capitalizar la diferencia de cuota en un fondo de emergencia e inversiones.
● Gestión del estrés: buscas un menor riesgo de atraso ante imprevistos (salud, trabajo, familia).
● Firmas a 30 años para asegurar la cuota más baja y mejorar la aprobación.
● Automatizas prepagos de +10–20% mensual dirigidos a capital (no intereses).
● Inyectas extras (bonos, utilidades) 1–2 veces al año, siempre a capital.
● Mides el efecto al revisar cada 12 meses el plazo remanente y los intereses ahorrados.
● Si tu flujo mejora, incrementas el prepago y acortas el plazo efectivo a ~22–24 años (o menos).

● Miras solo la cuota. Error: ignorar los intereses totales. → Compara la vida completa del crédito.
● No consideras los seguros/impuestos. → Inclúyelos en la tasa de esfuerzo.
● Firmas sin colchón. → Reúne 3–6 meses de reserva antes de firmar.
● No prepagas en 30 años. → Activa débitos automáticos a capital.
● Sobreestimas los ingresos futuros. → Sé conservador; pruebas con escenarios.
● No lees las penalidades. → Revisa las cláusulas de prepago y las variaciones de tasa.
● Verifica que tu esfuerzo con 20 años quede ≤ 35% de tu ingreso.
● Confirma que tienes un colchón de 3–6 meses de gastos listo.
● Realiza tres simulaciones: base, estrés (+2 pts) y con prepagos.
● Define si priorizas liquidez (30 años) o costo total (20 años).
● Si eliges 30 años, establece una orden permanente de prepago a capital.
● Confirma por escrito que los prepagos son sin penalidad y cómo se aplican.
● Suma seguros e impuestos para obtener la cuota final real.

Sí. Con prepagos a capital reduces el plazo efectivo y ahorras intereses.
Si baja la tasa de interés o mejora tu perfil crediticio, sí. Compara los costos versus el ahorro de intereses a futuro.
Con 30 años tienes más margen de maniobra. Si ya estás a 20 y sientes la presión, busca refinanciar o pactar una reestructuración de la deuda.
Suele ser ligeramente menor. Aun así, la mayor diferencia proviene del plazo, no solo de la tasa.
Si no tienes deudas con intereses altos y ya tienes un colchón, sí: los prepagos van directo a capital y recortan los intereses.
Comienza con +10–20% mensual. Complementa con extras anuales, así puedes lograr recorte de años en el plazo total.